¿Se despertaron los monstruos en Venezuela?

Venezuela parece estar naufragando en un conflicto bélico civil, el descontento por el Gobierno de Nicolás Maduro ha encendido la violencia en todos los rincones del país y parece escaparse de las manos de la dirigencia opositora mientras agoniza el mensaje a las convocatorias.

Con el pasar de las horas, la espiral destructiva se apodera cada vez más de la puja política que protagonizan, desde hace 58 días, el Gobierno y la oposición en Venezuela.

Saqueos, incendios a instituciones gubernamentales, calles ardiendo en llamas, destrucción de obras públicas, lanzamiento de bombas lacrimógenas hacia zonas residenciales y los allanamientos a edificios y destrucción de bienes atribuidos a efectivos del “orden público” son el plato de comer para los venezolanos.

El Gobierno no da luces de una reivindicación a pesar de que el saldo de las protestas es aterrador: 60 muertos, 2.815 detenidos y miles de heridos (se habla de más de 13 mil, según el Foro Penal, pero la cifra no es precisa).

La barbarie desatada pasa por la destrucción de las estatuas y la quema de la casa natal del expresidente Hugo Chávez (ocurrida en Barinas), el incendio de los autobuses de Transbolívar denunciado por el gobernador Francisco Rangel Gómez, la quema de la sede del Consejo Nacional Electoral en Barinas y de un autobús de Pdvsa en Baruta, incendio de la sede de la Alcaldía de Colón del Sur del Lago, de la sede de la Defensoría del Pueblo y del Ministerio de Vivienda y Hábitat en Maracaibo, el intento de linchamiento de un joven en la Plaza Altamira, presuntamente porque era o parecía chavista, la cantidad de efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana y Policía Nacional Bolivariana implicados en torturas de manifestantes, el uso de armas letales en las protestas, la presencia de elementos civiles (llamados paramilitares por un sector) disparando directamente hacia las manifestaciones, el lanzamiento de bombas lacrimógenas hacia zonas residenciales y los allanamientos a edificios.

La anarquía cobra vida

El escenario pareciera tener vida propia, sin dirección política aparente, sino como respuesta a la situación misma. “Estamos en un contexto de anarquía, hay mucha gente espontánea que no sigue directrices de la MUD, hacen sus protestas y promueven o realizan actos violentos por su cuenta, no ha habido una dirección política opositora que promueva la violencia, pero la situación ha demostrado que no controlan a todos los opositores”, sostuvo Andrés Cañizález, docente e investigador de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

La psicóloga social Mireya Lozada afirmó que el país se encuentra en medio de “un agotamiento social” por el conflicto sociopolítico que se ha desencadenado.

Para la especialista, la situación ha llevado a las personas a no querer escuchar al otro, por lo que considera que “es un error” asumir la postura de querer eliminar al que piensa distinto.

Por su parte, señaló que en este tipo de situaciones se evidencia el resentimiento, sentimiento que puede generar un malestar que genere consecuencias graves.

Redes vs. realidad

Los canales televisivos, medios tradicionales para generar matriz de opinión, se encuentran bajo un letargo informativo que ha ocultado la realidad de las protestas en el territorio nacional, lo que ha generado un efecto cascada hacia las redes sociales, convirtiéndose a tal punto en el único canal para estar informado.

El mecanismo de búsqueda de noticias sobre las manifestaciones ha cambiado y ahora está apareciendo un sector consumidor de noticias, que además de observador, se está convirtiendo en repetidor y productor de información, en muchos casos no verificada.

Según el periodista venezolano Luis Carlos Díaz, experto en redes sociales y activimismo en la red, los llamados medios sociales de ninguna forma están suplantando a los tradicionales.

“Las redes sirven para que sólo una élite hiperinformada pueda acceder a información y producirla. Las redes se constituyen en una sala de redacción en vivo donde hay que contrastar la noticia, matizarla, buscar otras fuentes… y qué pasa, que hay muchos errores, información falsa, novatadas, es un proceso muy artesanal de producción informativa que empobrece”, asevera.

 NOTIZULIA/VF

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